Close-Up nº 13 : Carles Taché | Cast

Close-Up 13 Carles Tache Cast

Entrevista Close-Up

En la antigüedad el hombre invocaba la caza en las cavernas buscando la protección de los dioses mediante la pintura. Entonces el arte se convertía en una necesidad primigenia, mágica, telúrica y protectora. A veces conviene que alguien señale los caminos, un navegante que vigile los imperceptibles territorios de la verdad inequívoca, si conviene, para enderezar el horizonte del consumismo desaforado (en tiempos de bonanza, claro). Ahora, con las luciérnagas de la crisis global, la situación resulta más compleja. Hay pocos exploradores del arte capaces de oler el talento de los artistas, ofrecer exposiciones dignas y vivir, a veces desde la soledad, el paisaje artístico contemporáneo con los ojos penetrantes del Jefe de la Tribu. Me refiero a esa mirada interior que sale con una fuerza sorprendente y es capaz de ahuyentar los miedos, las dudas, de enfrentarse a la realidad y de regalar al gran público trofeos ejemplares. La fiesta de los sentidos. Celebro que haya galeristas y marchantes como Carles Taché. Tenemos mucha suerte. Disfrutemos de ello.

Ll.B.: Me gustaría conocer tus orígenes. ¿De dónde viene esta pasión por el arte?

C.T.: Según mis profesores y mi familia, yo era alguien a quien le interesaban muchas cosas, aprendiz de todo y oficial de nada. Mis orígenes en el mundo del arte vienen de la familia: las inquietudes y las vivencias con mis padres y con mis abuelos, vivíamos juntos. La sensibilidad musical me llega a través de mi abuelo, la sensibilidad espiritual a través de mi abuela. La capacidad de trabajo viene de mi madre y de mi padre la vocación por el arte, para buscarlo, descubrirlo. En aquella época lo que más interesaba a mi padre era la pintura catalana de principios de siglo: Nonell, Mir, Canals, Gimeno, Meifrèn… De alguna manera, creo que en mi juventud la forma de matar al padre era hablarle de Tàpies, de Miró, también de Chillida o Saura… De la creación más contemporánea que existía, los artistas de la época. Mis orígenes fueron éstos. La herencia más importante de mi padre es la mirada. La mirada sobre la obra es lo que más recuerdo.

Ll.B.: ¿Cuando se abrió la galería?

C.T.: Antes de esta galería hubo otra: Artema. Como el nombre indica, el tema era el arte Es un nombre que Brossa me propuso para la galería. Yo pensaba: “¿Qué nombre podríamos poner a una galería?”. En ese momento yo no creía que tuviera que llevar mi nombre como que tiene la Galeria Carles Taché, sino que quería elegir otro nombre. Brossa me propuso dos nombres. Uno era TAT, como el que hacen los niños con mirada de susto o de sorpresa. Y el otro era Artema, que es lo que a mí me gustó más. Entonces se fundó la galería, que estaba en la Rambla Cataluña, y que era la herencia de otra galería que habían fundado la Mariucha Gili y Elvira Maluquer, la mujer de Pijuan. En la galería Artema hice tareas muy atractivas y una serie de exposiciones muy interesantes. Por ejemplo: “8 semanas, 8 artistas”, en el que cada semana había una muestra individual. En una expuso Jaume Plensa, una de sus primeras exposiciones. Yo tenía un socio y, con el paso del tiempo, sentí que no tenía la libertad que debía tener como galerista y al cabo de unos meses inauguré la galeria Carles Taché. Era el año mil novecientos ochenta y seis, la galería puerta abierta casi treinta años y ha sido el gran espacio de mi vida.

He tenido la suerte de gozar de la confianza de artistas de primer orden. Una primera etapa la dediqué al arte español. Representé a Plensa o Tàpies e introduje en Barcelona artistas como Saura, Arroyo, Campano o Broto, que entonces no tenían demasiada presencia en la ciudad. Después de esta etapa dedicada a artistas españoles la galería se abrió de manera orgánica hacia otros artistas del contexto internacional, hizo su propio proceso natural. Actualmente representa artistas extranjeros Sean Scully, Tony Cragg, Catherine Lee, Cornelia Parker, etcétera, todos ellos de gran renombre internacional. Yo supongo que fue acertado este proceso, me dio la posibilidad de colaborar y convivir con otros artistas fantásticos como, por ejemplo, Kounellis.

Creo que he sido afortunado por haber disfrutado de la amistad de muchos artistas, sean de la galería o no, como Hernàndez Pijuan, Guinovart, García Sevilla, Sicilia o muchos otros del contexto internacional. Hay un sentido de grupo, un sentido familiar que se expande más allá de nuestras fronteras y que te ayuda a conocer otras sensibilidades.

Mi motivación principal es el amor por el arte, la relación y la complicidad con el artista, la estima hacia el artista que deposita en la galería su tesoro más preciado: su obra. En estos años he vivido momentos heroicos o de euforia y también momentos de más tristeza, incluso la muerte de algún artista lo que, créeme, es muy duro.

La tarea principal de la galería es proyectar y mostrar otras maneras de hacer las cosas. En la galería siempre he intentado que haya un común denominador a todos que es la sensibilidad y, por qué no, la mística en el arte más que los fenómenos comerciales o del momento. El momento siempre corre muy rápido, es la moda… Al fin y al cabo, fenómenos temporales, estoy muy en contra. Yo he intentado mostrar un arte que nos sobreviva a nosotros y a las modas y con este criterio he conducido la galería. Me interesa algo que nos sobreviva a nosotros.

Ll.B.: Me sorprende, muy gratamente, el hecho de que la galería haya dado el salto internacional. Lo comentas como algo muy fácil le hecho de tener artistas internacionales y que os valoren desde fuera. Lo encuentro muy meritorio y poco común. Parece una cosa de coser y cantar, pero hay que ser muy bueno para que termine funcionando el negocio.

C.T.: Yo creo que aparentemente todas las cosas parecen desligadas, complicadas y difíciles de analizar. Al igual que en el proyecto de un artista en el que, en un cierto momento, no se entienden las cosas. Pero después te das cuenta que todo tiene coherencia y sentido.

Los artistas llegan a la galería de formas muy diferentes. En algunos casos me gusta mucho la obra de un artista y hago lo posible para llegar a él. En otros es al azar: me presentan, nos conocemos en un aeropuerto… No hay una estrategia especial. La galería organiza de manera muy intuitiva. Hay una parte importante de intuición en muchas cosas que he hecho.

Desde el principio de la galería he ido creando un archivo de memoria, de recuerdos. Desde cartas de un artista que me explica cómo se pueden hacer las aceitunas (envasarlas, guardarlas, conservarlas, etcétera); cartas de un artista en la recepción de un hotel: “te espero a las 10h porque voy a …”; cartas hablándome de su última obra; hasta postales, fotografías… Muchas cosas que aparentemente no tenían importancia pero que son la memoria de la galería.

La historia de la galería es la historia de una gran pasión. Para mí el arte es una manera de entender la vida. Yo no entiendo que haya gente que no disfrute de obras de arte en su casa, que no lea o que no escuche música. Son elementos de compañía que ayudan a entender la vida ya encararla de otra manera. No entiendo la vida sin las artes.

Ll.B.: Le dan un sentido más fuerte

C.T.: Un sentido profundo. Por otra parte es la herencia cultural que he recibido y que puedes dejar a tus hijos. La gran herencia no es económica sino cultural e intelectual. Nuestros hijos nos ven a nosotros y, probablemente, ellos funcionarán de otra manera pero siempre tendrán esa herencia que pesará. Por otro lado también es la herencia que dejas en tu ciudad. Yo siempre he oído lo de “Rueda el mundo y vuelve al Born”. A mí me gusta muchísimo viajar, nunca ha representado ningún sacrificio moverse me todo el mundo, pero al mismo tiempo he tenido la necesidad de mi ciudad, de reencontrarme con mi gente, con mi entorno.Las exposiciones de la galería han sido visitadas por miles de personas y aún ahora a veces me comentan: “¿Recuerdas aquella exposición?”. ¡Cómo no acordarme! Yo vivo de manera muy especial la relación con los artistas de la galería y la relación con el espacio, que ha funcionado y funciona fantásticamente tanto con las fotos de Antoine D’Agata, las de Alberto García-Alix, las instalaciones de Jannis Kounellis o las obras de Sean Scully o Miguel Àngel Campano. Para mí este espacio es mi casa. Alrededor mío, como puedes ver, está lleno de libros, recuerdos, fetiches de artistas, postales… Todo esto lo comparo un poco con los toreros que, antes de salir a la plaza de toros, crean un altar en el que rezan para tener una buena tarde o hacer un buen trabajo, ¿no? “Una buena faena”… Este tipo de altar que tengo a mi espalda es un altar protector. Me siento cómodo aquí y, además, me ha acompañado mucho, hemos convivido. Yo creo que nuestra profesión es una profesión de gran soledad, la misma con la que vive el artista. Son profesiones muy…

Ll.B.: Paralelas…

C.T.: Muy paralelas, sí. Siempre me ha interesado mucho preguntar a los artistas que es la creación“. Sé que la creación crea una duda y una inseguridad permanentes al artista Creo que también la tiene y debe tener el galerista. Ser marchante no es sólo algo fashionable sino un ejercicio de responsabilidad. Hay una parte dePassarela Cibeles, de glamour, como pueden ser las ferias. Pero después hay un trabajo profundo de silencio, de soledad, de sentir una gran inseguridad en preguntarte si lo que estás haciendo es lo que tienes que hacer. Con el transcurso de los años veo que la familia ha tenido una posición fantástica respecto a una profesión tan absorbente y ha entendido, incluso, lo que es difícil de entender.

La profesión de galerista es al final una profesión de compromiso y responsabilidad.

Ll.B.: Sí, porque es un arte en un ámbito privado, que nace de una iniciativa privada, pero se comparte a nivel público con una gran visión de apertura.

C.T.: Claro, permanentemente estás expuesto a la opinión pública. Y bueno, necesita mucha reflexión. También es muy curioso que cuando digo “hombre, yo soy una persona muy tímida”, la gente no lo puede entender. Yo siempre he sido muy introvertido, muy de mirada hacia dentro y con una gran inseguridad social. Me he mantenido muchas veces al margen de este bullicio. Pero en cambio, cuando hablo de arte, toda la parte que guardo dentro sale hacia fuera. La gente me dice “¡Si tú de tímido no tienes nada!” Bueno, pues seré, no sé, un falso tímido.

En la vida todo me ha servido. He sido muy mal estudiante, muy mal estudiante con mayúsculas (risas). Después me dijeron que lo que yo tenía era déficit de atención. No tenía capacidad de entender las cosas, en la escuela me era todo muy difícil… Probablemente compensé este déficit de atención con el hecho de tener mucha imaginación y un sueño permanente. Las dificultades que he tenido con las cosas y para relacionarme con la gente encuentro que después me han servido para esta profesión. Es algo muy mágico, ¿no?

Ll.B.: Sí. Y lo has canalizado de una forma brillante.

C.T.: Soy una persona solitaria, sería, con una gran dosis de melancolía, sin embargo, el mundo del arte es así. Creo que mucha gente sólo ve una parte del arte. Hay dos tipos de arte: el ARTE, en mayúsculas, y luego una clase de cosas que también dicen que son arte. A mí estas cosas no me interesan, me interesa el gran arte. Bach, por ejemplo, escribía para Dios y el hombre primitivo representaba las escenas de caza como algo necesario. Yo creo que el arte es todo esto. Esta parte de nuestro origen … ¡El arte es fantástico!

Ll.B.: ¿Cuál es el objeto elegido?

C.T.: El objeto elegido queda solo al alcance de mi mirada. La fotografía sólo muestra la espalda de la obra de manera intencionada, no puedo desvelar más. Decido no mostrar. Todo es posible.

Ll.B.: Muy interesante. Ahora para terminar, comenta tu relación con el ámbito de la docencia universitaria.

C.T.: Mi relación con la docencia universitaria nace de mi interés por acercar la experiencia profesional y personal en el mundo del arte a las nuevas generaciones que se forman. Siempre ha sido una debilidad personal, creo que el encuentro entre estos dos ámbitos genera puntos de debate y de intercambio.

Atrás dejo el altar protector de este galerista extraordinario. Ha sido una conversación sincera y clara. La recordaré toda la vida. Me gusta mucho su sinceridad y la pasión hacia por el ARTE (mayúsculas). Sin este trabajo magnífico nuestro país sería un poco más pequeño, menos visible, menos internacional. Su voz grave y seria, profunda (con sonoridad y contenido), para mí, sin duda es mucho mejor que todos los Preludios y fugas, tocatas y fantasías (894–923) de Bach. Cuando Carles Taché conversa sobre los artistas y la galería, los amigos, la familia, la herencia cultural y el patrimonio vital de su experiencia vivida, hay que escucharlo con absoluta atención. Al igual que en un concierto. Visiten la galeria Carles Taché, admiren las obras expuestas, y si tiene ahorros, inviertan en ARTE (el de su galería). ¡En cada exposición descubrirán un nuevo reto!

Texto y fotografías: Lluís Bussé © 2014
Twitter: @ lluisbusse
E-mail: lluisbusse@gmail.com